El trabajo en terreno nos permitió reforzar nuestros protocolos de emergencia. El equipo actuó con proactividad y entregó instrucciones claras —incluso en horario de colación— para riesgos como trabajo en altura, espacios confinados e incendios.
La capacitación fue práctica y cercana; hoy contamos con personas más preparadas y un mejor estándar de seguridad.